La
respuesta es un contundente SÍ.
Recientemente,
el Congreso de los Diputados en España aprobó una polémica resolución que
elimina al lobo ibérico del Listado de Especies Silvestres en Régimen de
Protección Especial (Lespre) para las poblaciones situadas al norte del río
Duero, permitiendo su caza bajo ciertas condiciones y planes específicos de
gestión.
La
decisión ha generado un intenso debate:
Por
un lado, sectores que apoyan la medida argumentan que ayudará a proteger la
ganadería y reducir conflictos entre lobos y agricultores, asegurando menos
pérdidas económicas.
Por
otro lado, grupos ecologistas y científicos advierten que esta decisión es un
retroceso en la conservación de la biodiversidad, ya que no existe evidencia
científica que respalde la caza como solución efectiva para reducir ataques al
ganado, y alertan del riesgo de desestructurar las manadas de lobos, agravando
el problema.
Sin
embargo, existe una vía alternativa que equilibra conservación y desarrollo
rural: el bioturismo. Esta modalidad, donde la biodiversidad es el principal
atractivo turístico, puede transformar un conflicto histórico en una
oportunidad sostenible. Comunidades locales, mediante diagnósticos
participativos y estrategias comunitarias, pueden convertir la convivencia con
los lobos en una fuente de ingresos económicos y sostenibilidad.
La
Sierra de la Culebra en Zamora, especialmente en localidades como Puebla de
Sanabria, ya apuesta por el turismo sostenible basado en la presencia del lobo
ibérico, demostrando que es posible una convivencia fructífera entre humanos y
lobos.
Experiencias
internacionales exitosas como en Ruanda y Uganda, donde las comunidades locales
se han organizado para proteger a los gorilas frente a la caza furtiva mediante
el turismo sostenible, son una prueba clara del potencial del bioturismo. También
las hay en varios paises de América.
Estoy
convencido que con la participación activa y protagónica de las comunidades
locales, se puede apostar por el bioturismo como herramienta de conservación,
desarrollo económico local y resolución pacífica de conflictos. El lobo ibérico
puede ser salvado, y al mismo tiempo, convertirse en motor económico y cultural
para las comunidades rurales.